13/03/2017 Colegio Orvalle

El porqué de la educación emocional desde la infancia

¿Queremos que nuestros hijos sean felices? Nos pasamos toda la vida preocupados porque nuestros hijos saquen buenas notas, pensando que de esta manera tendrán un futuro exitoso. Pero nos olvidamos de que para que nuestros hijos sean realmente felices no sólo bastará con tener buenos resultados académicos, sino que también necesitarán una estabilidad emocional, fundamental para proporcionarles seguridad y poder ayudarles a desenvolverse en el mundo que les rodea.

Como dice Daniel Goleman, psicólogo y escritor del best-seller mundial Inteligencia Emocional: “A lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoconciencia, una mayor capacidad para dominar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal, pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en la infancia”.

Cada vez son más los estudios e investigaciones científicas que demuestran, con datos contrastados, el impacto de las emociones y los beneficios que implica el desarrollo de la inteligencia emocional.

Si ayudamos a nuestros hijos a que aprendan a manejar sus emociones, les estaremos ayudando a que desarrollen y afiancen su autoestima, y aumenten tanto la seguridad en sí mismos como su pensamiento positivo, cimentando una base emocional fuerte y sana.

¿Pero qué es realmente la educación emocional?

Como dice Bisquerra, 2000: “La Educación Emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con el objetivo de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en su vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social”.

¿Y cómo podemos desarrollar la inteligencia emocional de nuestros hijos?

Nuestra meta más importante es ayudar a nuestros hijos a aprender a conocerse y a quererse como son, para después a aprender a conocer, respetar y querer a los demás.

El afecto, el contacto físico,  la escucha activa, el sentirse querido por lo que son, nuestro apoyo incondicional, la calidad del tiempo a su lado, darles la autonomía que necesitan….Todo esto, ayuda a nuestros hijos a sentirse queridos y valorados, constituyéndose así la base de una autoestima saludable, que proporciona la seguridad que un niño necesita para desarrollarse.

Es importante que los niños  aprendan progresivamente: a poner nombre  a sus emociones, a saber cómo se sienten, reconocer que es lo que les pasa y ver cómo reaccionan ante ello. Debemos ser capaces de facilitarles un vocabulario relativo a las emociones que les ayude a identificarlas.

Nuestra labor no es reprimir sus emociones, sino dejar que fluyan de forma natural, y enseñarles a identificarlas y gestionarlas. Aprender a tolerar sus emociones negativas les hace más libres para disfrutar de su mundo, para sentirse seguros de sus habilidades y ser más felices. Al saber regular sus emociones, serán capaces de tolerar mejor la frustración, aumentando su autocontrol y fomentando su capacidad de espera para obtener recompensas. Gracias a estas habilidades van a poder tener un mayor control sobre sus vidas y por lo tanto serán más libres.

Siempre con nuestra ayuda irán aprendiendo a conocerse mejor. De este modo se sentirán seguros de sí mismos y les será más fácil vencer las dificultades que se encuentren en sus vidas, aprendiendo a verlas como oportunidades de aprendizaje.

Estarán más preparados para mantener relaciones sociales saludables, a medida que vayan aprendiendo a conocerse y a quererse como son.

A través de la educación emocional, desarrollarán grandes habilidades tales como la empatía, la asertividad, la comunicación, serán capaces de resolver conflictos por sí mismos y sabrán trabajar en equipo. En resumen, sabrán desenvolverse de una forma exitosa en su vida.

A través de la empatía, aprenderán a ponerse en el lugar del otro y de este modo, aprenderán a entenderle mejor. Por medio de la asertividad aprenderán a respetarse a sí mismos, y en consecuencia, a respetar a los demás. A través de la comunicación aprenderán a descifrar el lenguaje verbal y no verbal, comprendiendo mejor el sentimiento y la intención del otro. 

Mediante la educación emocional aprenderán a resolver conflictos desarrollando la imaginación, la creatividad, aumentando su responsabilidad y su autonomía personal, mejorando así sus  relaciones sociales y, a la vez preparándolos para afrontar la frustración, el estrés y la presión de su entorno. Adquirirán una mayor facilidad para trabajar en equipo,  aprendiendo a participar, pero también a saber enriquecerse con las aportaciones de los otros. Las relaciones sociales positivas son una de las mayores fuentes de autoestima y bienestar personal.

Es importante que sepamos que el camino del desarrollo de las competencias emocionales comienza por uno mismo. Nosotros somos modelos de comportamiento para nuestros hijos. Por este motivo es de vital importancia que desarrollemos nuestra inteligencia emocional de cara a poder favorecer la suya.

Queremos a nuestros hijos más que nada en el mundo, nuestra meta más importante es su felicidad. Tenemos que estar presentes en sus vidas, proporcionándoles el amor y la comprensión que necesitan. Pero también dándoles alas para que ellos construyan su propia vida, teniendo la certeza y la seguridad de que en cada paso que den, estarán todos esos buenos consejos, ese amor incondicional y ese legado que llevarán impreso en su corazón para toda la vida.

María Azpiroz,
Profesora de Infantil en el Colegio Orvalle

PADRES Y PROFESORES - COLEGIO ORVALLE

El blog PADRES Y PROFESORES encontrarás temas de interés o actualidad.