10/10/2017 Colegio Orvalle

¿Por qué leer a los clásicos?

Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la palabra «clásico» podemos leer en su tercera acepción: «Dicho de un autor o una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia.» Cuando uno lee un clásico sabe, aunque solamente sea de manera intuitiva, el motivo de que haya sido clasificado como tal. Los clásicos no pasan de moda, y es porque captan la esencia del ser humano. Esa esencia es la misma a lo largo de la historia.

Las personas sufrimos, soñamos y amamos como lo hacían en la Edad Media o en la antigua Grecia. La literatura nos ayuda a descubrir el mundo y a conocernos a nosotros mismos. Con ella podemos ser testigos de grandes luchas, de grandes amores o de grandes desgracias, podemos vivir la vida de otros, con la ventaja de hacerlo desde nuestro sillón y de cortar la narración cuando nos venga en gana. Los clásicos son un pozo de sabiduría, siempre podemos aprender de ellos porque no se quedan desfasados.

Con Hamlet experimentamos una tortura espantosa ante la duda que lo corroe. Leemos la más hermosa historia de amor con Jane Eyre. Nos divertimos grandemente con las aventuras de Los tres mosqueteros, a la vez que aprendemos lo que es la amistad verdadera. Asistimos a la autodestrucción de un ser humano en Ana Karenina. Sufrimos los tormentos del arrepentimiento con Crimen y castigo. Nos divertimos y enternecemos con las locuras de Don Quijote… Clásicos hay para todos los gustos y edades.

No tenemos que leer los libros que leyeron nuestras abuelas. Constantemente se reeditan nuevos volúmenes. Podemos buscar un título y una edición que sean de nuestro gusto, con una portada moderna y una traducción actualizada, bien en papel, bien en soporte electrónico, y es que los clásicos ¡se adaptan a todo!

He aquí una lista de cinco clásicos que cualquier adulto puede leer, y que puede dar a leer a sus hijos, dependiendo de la edad y escogiendo una adaptación adecuada.

  1. Don Quijote de la Mancha. Muy pocos lo han leído, y es una lástima que se pierda la sabiduría que contiene. Su mayor virtud es la de ser tremendamente divertido. Comprendo que puede ser costoso leer algo escrito hace siglos pero nadie ha dicho que haya que leerlo de un trago, puede leerse a pequeños sorbos.
  2. Jane Eyre es la historia de una joven que se hace a sí misma. Es una chica huérfana con una gran integridad, muy consciente de su propia dignidad. Existen muchas versiones cinematográficas, algunas bastante buenas, pero ninguna puede compararse con el tremendo placer de leer la novela. Créanme, es una de las más bellas historias de amor escrita jamás.
  3. El conde de Montecristo es una novela sublime. Muy dura si se entiende bien, pero al mismo tiempo fascinante. Agradecimiento y venganza no tienen en la historia un término medio. Finalmente, cuando parece que Edmundo Dantés está completamente destruido por el odio, un amor completamente desinteresado viene a rescatar a este ser maravilloso. Les advierto que las versiones cinematográficas están muy edulcoradas.
  4. La Ilíada. Parece increíble que algo escrito hace más de dos mil años siga siendo actual, pero así es, está al alcance de la mano de cualquiera poder comprobarlo. Si se atreven, verán cómo la amistad ablanda al más bravo guerrero o asistirán a la más tierna escena de cariño familiar; serán testigos de la humildad de un rey que suplica la gracia de poder enterrar a su hijo y de la soberbia de otro que asiste impasible a la muerte de muchos de sus compatriotas por ver satisfecha una rencilla.
  5. Los miserables es una historia fascinante. En ella asistimos a la redención de un hombre que parecía empujado a la delincuencia, el amor lo lleva finalmente hacia el bien y dedica su vida a ayudar al prójimo. Quizá haya fragmentos demasiado descriptivos, que ralentizan la acción a los ojos de un lector actual, pero es lícito saltarse párrafos, incluso páginas enteras, siempre que no pierda el hilo de la acción. Jean Valjean será un amigo que los acompañará el resto de sus días.

La lista es, gracias a Dios, inacabable. Hay clásicos para todos los gustos y de todas las épocas. Si les gusta la novela de misterio no pueden perderse a Sherlock Holmes o las novelas de Wilkie Collins; si prefieren narraciones inteligentes con un punto de romanticismo, les recomiendo a Jane Austen, nunca defrauda; El señor de los anillos o Las crónicas de Narnia para los que disfrutan con la fantasía; la trilogía de Gironella para los que tratan de comprender la Guerra Civil Española; Los tres mosqueteros y Scaramouche para los que buscan aventuras…

Para terminar, permítanme citarles a Cervantes, que dice por boca de su inmortal Don Quijote en el capítulo XXV de su segunda parte: El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

Mª del Carmen López,

Profesora de Lengua y Literatura del Colegio Orvalle

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