11/12/2017 Colegio Orvalle

Cómo distribuir los alumnos en el aula

Los tiempos cambian, es el proceso evolutivo natural de la humanidad. Sin embargo, el ritmo tan vertiginoso con el que hoy en día avanzan los procesos, no era el habitual.

Que en la actualidad los alumnos no aprenden igual que antes, ya lo sabemos. Que lo que les motivaba anteriormente hoy ya ni les llama la atención, también es de conocimiento público.  Estas y muchas otras premisas de este estilo ya son bien sabidas en el gremio docente. Entonces ¿Qué más podemos hacer en el aula?

Efectivamente, el mundo educativo es muy distinto al del pasado y avanza con prisas y fatigoso, tratando de ganar tiempo y alcanzar las mentes y el interés de las generaciones presentes. Sin embargo, nos llevan la delantera. Cuando estamos a punto del empate, vuelven a sacarnos ventaja. Por ello es fundamental que el rediseño y adaptación de los procesos pedagógicos se realicen en todas sus dimensiones, tanto de contenidos, como de metodología, estructura, etc.

Partiendo de esta idea, hoy os quiero hablar de un aspecto quizás muy superficial y a priori estético para muchos. Se trata de la distribución de los alumnos en el aula. La forma en la que se organizan las mesas y las sillas de los estudiantes tiene un impacto considerable en su disposición y nivel de aprendizaje.

Al momento de organizar la clase, debemos partir de la premisa de que es un espacio multiuso y dinámico, que puede sufrir modificaciones a lo largo del curso y del día, incluso en función de actividades puntuales. Más allá de la situación de las mesas, existen espacios frontales, laterales e incluso centrales, que pueden dar juego empleando únicamente las sillas o estando de pie.

¿Pero es realmente importante la distribución de los alumnos en el aula?

Estudios demuestran que los alumnos pueden mejorar su aprendizaje hasta 25% si se optimizan las condiciones ambientales del aula -muebles, distribución, color, iluminación, temperatura y acústica-. Por ello, la distribución de los alumnos puede mejorar los niveles de concentración, aprendizaje cooperativo, disciplina, creatividad, socialización, participación, etc.

Con los cambios metodológicos y específicamente con el aprendizaje basado en proyectos, conviene reflexionar acerca del diseño físico de la clase. En función de cada asignatura y programación, podéis elegir una estructura más apropiada, puesto que cada tipo de distribución potencia unas habilidades más que otras.

Top 5 de modelos de distribución de los alumnos en el aula

1. Tradicional

Es el modelo clásico, una alineación cuadricular con filas y columnas, que estimula el trabajo individual y autodirigido. Centraliza la atención en el profesor como fuente principal de conocimiento. Es contraproducente si lo que se quiere es la interacción entre los estudiantes. Es el modelo más adecuado para las evaluaciones.

2. Senatorial o herradura

Es una distribución que favorece la interacción y el debate entre los alumnos, pero con la posibilidad de atender a un punto central de exposición, cuestionamiento o proyección de recursos audiovisuales.

3. Coloquio o seminario

Le permite al docente adentrarse como un miembro más del equipo, con un modelo de aprendizaje colaborativo, basado en el debate e intercambio de ideas que invitan a la reflexión, participación constante y método de diálogo socrático.

4. Cooperativo

Los alumnos, agrupados en equipos, se vuelven los protagonistas de su aprendizaje. Deben investigar, descubrir, compartir material y ejecutar en grupo y con autonomía. El profesor rota por cada uno de ellos como un elemento de apoyo y reconducción.  Favorece el autoconocimiento y desarrollo de competencias de liderazgo, distribución de tareas, creatividad, organización, etc.

5. Otros modelos: por parejas (uno al lado de otro), compañeros (en pareja pero uno frente al otro), debate o bandos (dividir la clase en dos y alinear las mesas como en filas de bandos contrarios).

Por último, os invito a reflexionar acerca de cómo podéis mejorar la distribución de vuestras clases. Incluso, os propongo un reto lectivo que podría motivar mucho a los alumnos y serviría de autodescubrimiento para ellos:

El diseño de la clase perfectamente podría sumarse al contenido de vuestra programación, a modo de desafío para los alumnos. De este modo, ellos mismos reflexionarían acerca de sus características individuales y grupales, podrían realizar un análisis de las necesidades que tienen las distintas asignaturas, los tipos de tipo de aprendizaje más comunes, las diversas casuísticas que pueda haber según el alumnado, el material físico del que disponen y así, estudiar las distintas posibilidades que tienen. Hacer un inventario del aula, medir los espacios, las mesas, cómo cabrían mejor, etc. En resumen, realizar un análisis DOFA, ponerse de acuerdo y elegir el mejor modelo de estructura del espacio.

Estefanía Tollinche,

Profesora de Primaria del Colegio Orvalle

PADRES Y PROFESORES - COLEGIO ORVALLE

El blog PADRES Y PROFESORES encontrarás temas de interés o actualidad.