09/01/2017 Colegio Orvalle

SIETE CLAVES PARA TRIUNFAR EN LOS ESTUDIOS

¿Quieres afrontar un curso académico en el que tus hijos lleguen a junio sin problemas, y habiendo sacado el rendimiento adecuado a sus personales capacidades? Ya acabado el primer trimestre, todavía estáis a tiempo.

Prueba con estas siete claves, y hablamos en junio. Son gratis. Sólo requieren decisión.

  1. Reunión familiar con todos los hijos para poner, lo más entre todos posible, las normas que regirán el día a día en las jornadas laborales y los fines de semana.

Estas normas diarias serán pocas: tiempo de trabajo estudio, tiempo de ocio y opciones posibles, horarios de aseo personal, cena y hora de acostarse.

Evidentemente cada familia es un mundo y lo que vale a una, no vale para otra. Sin embargo tener claro el “estilo propio familiar de vida diaria” que hemos de vivir, nos evitará persecuciones para cumplir y agotarnos en el intento de cada día. Necesariamente deben quedar diáfanas las consecuencias personales, no familiares sino personales, del incumplimiento de lo acordado.

  1. Evaluación inicial correcta, por agentes externos a la familia.

Inútil es poner los libros delante si no sé por dónde cogerlos. Aceptar el nivel que tengo ahora, da igual por qué lo tenga… la verdad es que lo tengo, y partir de ahí. Esa evaluación del “estado del conocimiento” lo marca el Colegio en los primeros días de curso con su informe inicial y es lo que hay, aunque nosotros pensemos que sabemos más. El centro y los padres harán un plan concreto de “puesta al día a corto plazo” si fuera necesario.

  1. Trabajo diario, desde el primer día. Trabajo, no realización de tareas simplemente.

El estudiante, da igual el nivel, no sólo realiza las actividades que se les encomienden para el día siguiente, sino que ha de asegurarse que los diferentes contenidos que se han trabajado en clase ese día concreto se han entendido y se saben. Para esto basta con estar atento a las clases, y repasar en profundidad lo trabajado en el aula.

  1. Estas en el colegio que has elegido. No se pone en discusión las normas de ese Colegio. Las aceptamos, las asumimos como propias.

Es el Colegio quien marca el ritmo. No puede ser de otra forma para llegar al contenido global según las programaciones elaboradas. En el caso de no estar de acuerdo con alguna medida que el Centro adopte, los padres siempre transmitirán a sus hijos su total acuerdo con lo que el colegio ha propuesto. Después se habla con el responsable de nuestro hijo y le pedimos que nos aclare aquello que no entendemos. Muchas veces de esos encuentros se producen rectificaciones porque ha sido un error, y otras los padres entenderán el por qué ha de ser así. Todos tranquilos.

  1. Indicadores de efectividad semanales, del plan acordado.

Cada fin de semana, viernes o sábado por la mañana, de forma muy concreta se revisan los resultados reales de lo acontecido durante la semana. Según sean más o menos acorde con lo que debe ser, se marcan los tiempos para la puesta al día durante el fin de semana de lo no realizado de lunes a viernes. Objetivo: el lunes estamos al día.

Dilatar estos indicadores de efectividad simplemente nos puede llevar a una situación de emergencia nada conveniente. Si cada semana aseguramos que se ha hecho lo que se ha de hacer, los ajustes no serán necesarios, o serán tan leves que tendremos tiempo para todo lo propio del fin de semana: descanso y un sano ocio para todos, en un clima relajado y tranquilo.

  1. Aceptar la responsabilidad de cada cual. Los protagonistas de los buenos o no tan buenos resultados, no son los profesores ni los padres.

Es el estudiante el responsable de su estudio, su aprendizaje y su evolución académica. Los padres nos limitaremos a confirmar que las tardes se desarrollan según lo “pactado” entre todos.

No se hacen las tareas con los más pequeños, ni se “controla a diario” el trabajo de los mayores. Esto sólo podrá ser la excepción que confirma la regla y por motivos específicos, puntuales y extraordinarios. Ellos viven su vida, nosotros no podemos, no debemos vivirla por ellos.

  1. Ante los resultados adversos, saber descubrir lo positivo que tienen y encontrar la solución.

Se han cumplido los objetivos; se han cumplido las normas de cada día y los resultados no son aceptables. Eso es desalentador si simplemente nos fijamos en “la nota obtenida” o es una ayuda enorme, porque nos hace descubrir aquello que, creyendo que habíamos aprendido, no lo hemos hecho de forma adecuada y nos da la oportunidad de rectificar inmediatamente, sin que se produzca una laguna cada vez más difícil de superar. Un suspenso puntual, no es más que el aprendizaje necesario para gestionar mejor nuestros esfuerzos, corrigiendo los fallos que tuvimos sin intención. Ese suspenso, nos ha servido de una inestimable ayuda.

Si he sabido concretar lo suficiente, estáis de acuerdo con lo planteado y sois capaces de tener la fortaleza de llevarlo a cabo, el triunfo está asegurado.

Acabo con esta afirmación: el éxito escolar se asienta, por pura madurez evolutiva, en la fortaleza de los padres que facilitan, al tiempo que exigen, que lo pactado se cumple. Todos, padres e hijos. Es el marco de convivencia que nos hemos dado y todos cumplimos, para estar tranquilos y ser felices, incluso en las dificultades, que aparecerán, pero sabremos gestionar sin estridencias.

Lourdes Giner Rodríguez,

Profesora del Colegio bilingüe Orvalle

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