06/03/2017 Colegio Orvalle

La Importancia de la Educación Infantil

Muchas veces miramos a nuestros hijos y pensamos que son demasiado pequeños para ir al colegio, o para aprender ciertas cosas. En definitiva, creemos que no son lo suficientemente grandes para ser autónomos. Nada más lejos de la realidad.

¿Es importante, entonces, que nuestros hijos cursen la educación infantil el mayor número de años posible?

Durante los seis primeros años de vida tiene lugar la etapa más significativa de la evolución del niño. Cuando nacemos nuestro cerebro tiene una mayor plasticidad y una gran capacidad neuronal, por lo que es muy importante saber enriquecerlo. De hecho, los tres primeros años de vida son cruciales, ya que se forma la base de nuestra personalidad e inteligencia. Por este motivo debemos estimular de manera adecuada a los niños, para conseguir así que alcancen y desarrollen al máximo sus capacidades. Estas capacidades son innatas, y no se deben forzar, sino estimular. Los frutos se recogen una vez se haya trabajado con constancia y esfuerzo.

Las bases para conseguir un desarrollo óptimo tienen que ser la confianza, la paciencia, el afecto y la formación. Siendo de vital importancia el saber respetar el ritmo individual de cada niño, y no frustrarse porque sus amigos lleven otro compás. Es más, si nosotros como adultos nos frustramos, los niños perciben esa doble frustración, y les terminamos bloqueando. Que su ritmo sea más lento que el de otro niño no significa necesariamente que haya algún tipo de retraso madurativo. Cada niño es único y cada uno tiene sus propias cualidades.

Se ha observado que cuanto antes empiecen nuestros hijos a recibir dichas estimulaciones, antes desarrollarán sus capacidades, y sobre todo su creatividad.

¿Qué papel juega la autonomía en este aprendizaje? Un niño autónomo es una persona segura, feliz, creativa. En definitiva, un niño que no tiene miedo a intentar hacer algo por primera vez.

¿Pero hay, entonces, que marcar límites ? Los niños necesitan límites que les ayuden a entender el día a día, el porqué de todo. Necesitan unas coordenadas. Tienen que aprender lo que está bien y lo que no, lo que le puede hacer daño, o lo que puede dañar a los demás…Un niño que conoce la palabra “no” es feliz, cuando entiende el porqué.

La distinción entre el sí y el no, tiene que estar justificada  y es importante que esta justificación sea a la vez reflejo de autoridad. Debe haber un equilibrio entre ambos conceptos. Para no desubicarles, debemos ser constantes y coherentes a la hora de dar órdenes.

Por otro lado, los niños no entienden el ritmo frenético del mundo adulto, y no deberíamos involucrarlos en él. Es muy importante que intentemos ponernos en su lugar. Están constantemente procesando información, y su concepción espacio-temporal sigue otra línea distinta a la nuestra, ya que la de ellos aún se está forjando. Es importante saber respetar los tiempos de cada fase vital, no les inculquemos desde pequeños que hagan todo corriendo porque ellos no entienden de prisas.

Respondiendo a nuestra pregunta inicial, cabe aclarar que durante la etapa de educación infantil se trabaja de forma integral “el aprendizaje significativo”, donde se estimula el lenguaje, se trabaja psicomotricidad, el desarrollo del pensamiento lógico matemático, y todas las habilidades, destrezas y conocimientos para sentar las bases para la futura lectoescritura.

Es como si al nacer cogiéramos entre nuestros brazos un cuadro en blanco,  y se le enseñara a usar todas las herramientas, sus habilidades, de las cuales disponen para que aprendan a pintar, desarrollándose mediante el aprendizaje,  el más bonito de los lienzos, su vida.

Nuestra intervención como adultos es decisiva para su desarrollo integral.

Laura Morcillo Gómez,

Profesora de Infantil en el Colegio Orvalle

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